Pérdida auditiva y hipoacusia
HAGA CASO A LO QUE LE DICEN SUS OÍDOS
TODO SOBRE NUESTRO OÍDO Y CÓMO MANTENERLO EN FORMA
El oído es quizá nuestro órgano sensorial más fascinante. No solo le debemos la capacidad de aprender y comprender idiomas, o de disfrutar de la música e incluso tocarla nosotros mismos. El oído también alberga nuestro sentido del equilibrio y nos sirve, en general, para orientarnos. Algunos expertos llegan incluso a opinar que la pérdida del sentido del oído es más grave que la pérdida de la vista. Una persona ciega percibe su entorno en un radio de 360°. Una persona sorda, en cambio, no oye llegar el coche que se aproxima por detrás. Su día a día está lleno de sustos.
La pérdida auditiva debe tratarse lo antes posible, ya que, a largo plazo, una discapacidad auditiva no tratada también puede afectar al estado anímico. Las personas afectadas perciben las conversaciones como algo agotador, llegan a evitar el contacto social y se aíslan. Acudir a tiempo a un audioprotesista ayuda a descartar el riesgo de que la pérdida auditiva tenga consecuencias graves.
Los oídos son órganos sensoriales
Nuestros oídos son indicadores sensibles de nuestro estado físico individual. Un zumbido o silbido persistente, o una pérdida auditiva repentina, son siempre señales de alarma. Pueden derivar en tinnitus o incluso en una pérdida auditiva súbita, el peligroso infarto del oído interno. Un zumbido leve y pasajero en los oídos no es nada grave, probablemente todo el mundo lo haya experimentado alguna vez. Sin embargo, si el zumbido es frecuente o incluso persistente, es recomendable acudir al otorrinolaringólogo. Es un indicio de que deberíamos revisar nuestro estilo de vida. ¿Tenemos demasiado estrés? ¿Nos alimentamos de forma saludable? ¿Fumamos o bebemos en exceso?
Es bueno hacer caso a lo que nos dicen los oídos.
Tecnología punta procedente de la naturaleza
Nuestros oídos son auténticas maravillas de la biología: cuentan con diminutos huesecillos que permiten una mecánica de precisión, un líquido que regula el sentido del equilibrio y unas 3.000 células ciliadas que nos permiten percibir tanto las frecuencias más agudas como las más graves.
Al igual que cualquier dispositivo de alta tecnología, nuestro audífono es muy delicado y se desgasta con facilidad. La cruda realidad es que nuestros oídos envejecen. La presbiacusia (pérdida auditiva relacionada con la edad) suele aparecer a partir de los 50 años. Afecta aproximadamente a la mitad de los hombres mayores de 65 años y al 25 % de las mujeres mayores de 65 años.
Al principio no es tan grave. Como la pérdida auditiva se produce muy lentamente, nuestro cerebro aprende a compensar esa carencia, por lo que al principio no nos damos cuenta.
La pérdida auditiva relacionada con la edad comienza de forma muy leve
Las causas son, sobre todo, los signos de desgaste y los daños en las delicadas células ciliadas de la cóclea. Pero también el nervio auditivo, el centro auditivo y las áreas correspondientes del cerebro se ven afectados por el proceso de envejecimiento. Se trata de un proceso natural en el que se produce una pérdida auditiva aparentemente sin causa aparente. La exposición al ruido también deja huella. El proceso se acelera aún más si se suman enfermedades cardiovasculares o metabólicas, predisposición genética o consumo de nicotina. La diabetes, los niveles elevados de colesterol o enfermedades previas del oído medio también favorecen la pérdida auditiva relacionada con la edad.
Al principio parece algo totalmente inofensivo:
- Preguntar varias veces porque no se ha entendido lo dicho
- La persona con la que hablo habla «con total claridad» y se ayuda de gestos
- El sonido de la televisión empeora; a menudo cuesta entender los diálogos
- Hay quejas de la pareja o de los vecinos porque la televisión o la radio están demasiado altas
Cuando la tele entretiene a toda la casa
VOLVER A HACER DE LA TELEVISIÓN UNA EXPERIENCIA AUDITIVA
LA TECNOLOGÍA MODERNA VUELVE A HACER DE LA TELEVISIÓN NOCTURNA UN PLACER
Desde un punto de vista estadístico, la mayoría de las personas no se dan cuenta de que tienen un problema auditivo hasta que ya no entienden lo que se dice en la televisión. Es posible que los vecinos ya se hayan quejado porque el volumen está demasiado alto. A menudo, es entonces cuando las personas afectadas acuden al otorrinolaringólogo o al audioprotesista.
La tecnología moderna ofrece otra forma de solucionar este problema. Te garantiza que puedas volver a disfrutar plenamente de tu programa favorito. Gracias a ella, la noche de televisión volverá a ser un placer.
«¿¡QUÉ DICES!?»
CUANDO LA AUDICIÓN EMPIEZA A DISMINUIR CON LA EDAD
Empieza por una menor percepción de las frecuencias altas. El sonido se vuelve cada vez más apagado. Más adelante, también desaparecen los tonos medios y graves. Llega un momento en que ya no es posible comunicarse con normalidad. Hay que pedir que se repita lo dicho, se producen malentendidos y muchas cosas ya no se captan en absoluto.
Si tiene la sensación de que escuchar le resulta cada vez más agotador, puede ser un indicio de pérdida auditiva. Trate la pérdida auditiva lo antes posible. Y es que una pérdida auditiva no tratada puede afectar gravemente al estado anímico de una persona a largo plazo. Las personas afectadas perciben las conversaciones como algo muy agotador, evitan cada vez más el contacto social y se aíslan. Una prueba auditiva profesional le dará seguridad. En la mayoría de los audioprotesistas es gratuita y se puede concertar rápidamente.
Una amplia red de audioprotesistas cualificados está a su disposición para asesorarle y ayudarle. Por eso, se recomienda acudir a un audioprotesista a tiempo, para descartar el riesgo de que la pérdida auditiva tenga consecuencias graves.